Hurgando entre algunas cosas encontré infinitas fotos tuyas y al menos apareces tú sonriendo o haciendo muecas en muchas de ellas, feliz como siempre debió ser. En un momento pensé que con mis actos te había perdido, pero esto que mis ojos vieron no hizo más que aclararme que ya te había perdido desde mucho antes.
Mis ojos se volvieron a llenar de lágrimas. Verte sonreir aunque sea en un fotografía me llenó de alegría, pero mi corazón volvió a quedar triste porque tus sonrisas no eran para mí, ni mucho menos reías conmigo.
No quiero pensar más en eso, eras felíz y eso es lo que importa. Aunque no fuera conmigo. Espero que sigas siendo muy felíz, selo tu por mi, yo ya no puedo sentir alegría.
Quisiera echarle la culpa a todo el mundo, pero solo hay un culpable aquí, yo. Otra lágrima vuelve a caer por mi mejilla, de nada sirve limpiarlas, siempre hay más.
Ahora ya no soy ni un desventurado recuerdo, solo soy las lágrimas que derramaste, secas ahora, marchitas por el tiempo. Represento aquello que un día llevabas dentro de ti y ahora se perdieron en un paño que acarició tu rostro al borrarme de ti.
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